Vigente desde el 27 de agosto de 2026.
Riftory tiene una sola moneda interna, la Luna. Se compra con dinero real, se gasta desbloqueando capítulos y haciéndole obsequios a quien escribe, y vuelve a ser dinero cuando quien escribe cobra. Esta página dice cuánto vale en cada paso y cómo se reparte, con los números completos. Está escrita para que la lean las dos partes: quien compra y quien escribe merecen ver exactamente lo mismo.
1 Luna equivale a US$0,01 NETO para la plataforma — es el número con el que cierra toda la contabilidad, siempre el mismo, sin importar qué paquete compraste ni de qué país eres. Lo que NO es igual es lo que pagaste para tenerla: como la comisión de quien procesa el cobro y el impuesto de tu país se suman ENCIMA de ese neto (lo explicamos abajo), el precio por Luna en tu tarjeta es un poco más alto — nunca menos de un centavo, nunca escondido.
Cuatro paquetes. El precio que ves es de lista, sin impuesto — el IVA de tu país lo agrega Paddle al pagar, según dónde estés:
El paquete chico rinde peor no porque cobremos más caro por Luna: es que la comisión de Paddle tiene una parte FIJA por transacción (unos US$0,50), y esa parte fija pesa mucho más sobre US$1 que sobre US$50. Comprar de a más te conviene a ti, no a nosotros — a la plataforma le entra el mismo neto exacto sin importar qué paquete elijas.
El total final —lista más IVA— lo calcula Paddle según tu país y te lo muestra ANTES de pagar, en el checkout. No hay sorpresas después de confirmar.
Riftory se financia con un porcentaje de lo que se gasta adentro. Son dos números y están aquí:
De cada capítulo que alguien desbloquea, el 70% de las Lunas se acredita a quien escribió y el 30% queda en la plataforma — el mismo reparto que en los obsequios, ver abajo. Se acredita en el momento, no a fin de mes.
De cada obsequio, el 70% de las Lunas va a quien escribió y el 30% queda en la plataforma — el mismo reparto que en los capítulos. Cuando el libro es de dominio público y lo publicó Riftory, no hay autor a quien acreditarle nada y el obsequio queda entero en la plataforma — el mensaje lo dice antes de que confirmes.
Aquí está el punto que más se presta a confusión, así que va directo: no importa qué paquete compró tu lector, ni cuánto pagó de comisión o de IVA — cada Luna que gasta contigo vale exactamente lo mismo, siempre. El 70% de una Luna son US$0,007 de regalía tuya sin importar si esa Luna salió del paquete de US$1,58 o del de US$53,16.
Un ejemplo concreto: compre el paquete que compre —el de US$1,58 o el de US$53,16—, si tu lector gasta 1.000 Lunas en tus capítulos, se te acreditan 700 Lunas, US$7, siempre. Lo único que cambia entre un paquete y otro es cuánto le costó a ÉL juntar esas 1.000 Lunas, nunca cuánto ganas tú por ellas.
La forma más clara de mostrarlo es seguir el paquete de 500 Lunas de punta a punta, suponiendo que se gastan enteras en desbloquear capítulos de una obra (los números de IVA son de Colombia — el tuyo puede ser otro país y otro porcentaje, Paddle te lo muestra antes de pagar):
Los servidores, la base de datos, el almacenamiento y el ancho de banda de cada libro que se lee; las salas de lectura sincronizada y el audio en vivo de El Susurro, que son de lejos lo más caro de sostener; el correo, la moderación y el soporte; y el desarrollo y el mantenimiento de la plataforma, que es trabajo de personas todas las semanas, se venda o no se venda.
Y sí: una parte es la ganancia del negocio, no sólo costos. Lo decimos en vez de inventar que todo se va en servidores. Una plataforma que no gana dinero termina cerrando, y cuando cierra, quien escribía pierde a sus lectores y lo que había juntado. Que a Riftory le vaya bien es la condición para poder seguir pagándole a quien escribe el mes que viene.
Un detalle que también corresponde decir: si alguien compra Lunas y no las gasta, ese dinero se queda por ahora de nuestro lado. No pasa a ser nuestro por eso — las Lunas no vencen, y el día que se gasten se reparten como dice esta página.
Los pagos los procesa Paddle, no Riftory. Paddle es el vendedor oficial de la transacción: es su nombre el que aparece en el resumen de la tarjeta y es quien emite el comprobante.
Porque el IVA y los impuestos de venta de cada país los calcula y los paga Paddle. Sin eso, Riftory tendría que darse de alta como responsable de impuestos en decenas de países antes de poder venderte una sola Luna. Es Paddle también quien calcula su propia comisión y te la muestra sumada al precio antes de que pagues — ver la sección de arriba.
Los de la tarjeta y el país, que es lo que necesita para calcular el impuesto. Riftory nunca ve ni guarda el número de tu tarjeta: eso queda del lado de Paddle.
Una Luna comprada sirve para desbloquear capítulos y apoyar a quien escribe, y para nada más: no se convierte de vuelta en dinero, no se transfiere a otra cuenta y no se cambia entre lectores. La conversión a dólares va en un solo sentido y es sólo para quien escribe, sobre las Lunas que ganó. Si te cobraron mal o el saldo no se acreditó, eso sí se corrige.
Los reembolsos tienen su propia página: Política de reembolsos.
El mínimo para reclamar un pago es de 2.500 Lunas, US$25. No es un capricho: por debajo de eso, la comisión fija de la transferencia se lleva una parte demasiado grande del envío. Lo que todavía no llega al mínimo no se pierde — queda acumulado hasta que llegues, salvo que borres tu cuenta antes (ver más abajo).
El giro lo paga quien cobra, no la plataforma, y cuánto cuesta depende de por dónde salga: por Bre-B no cuesta nada y por PayPal son cerca de US$1,50 — un estimado, porque la transferencia la hace una persona a mano y el costo exacto se conoce recién al ejecutarla. Ves el estimado antes de pedir el retiro; el costo real queda registrado en tu historial de cobros una vez que se paga.
Los pagos los hacemos por transferencia, uno por uno. No hay un proveedor que los ejecute solo: una persona de Riftory hace el giro y carga el comprobante. Es más lento que un botón automático y lo decimos con todas las letras, pero es lo que nos permite pagar a Colombia y al resto del mundo hoy en vez de dentro de un año.
La verificación de identidad es obligatoria por ley para cualquiera que reciba pagos, no un capricho nuestro. Ahora bien: pedimos lo mínimo y guardamos menos todavía.
No guardamos identidades porque no queremos ser un lugar del que se puedan filtrar. Si nuestra base se filtrara mañana, adentro no habría documentos: habría nombres, países y cuatro dígitos.
Los cobros ya funcionan de punta a punta. Como el giro lo hace una persona, puede tardar unos días hábiles según el momento; tus ganancias se siguen acumulando mientras tanto y nada se pierde por esperar.
Si al momento de borrar tu cuenta tenés un saldo que ya llega al mínimo de retiro, te vamos a pedir que lo reclames antes — no se puede borrar la cuenta con plata lista para cobrar sin retirarla primero. Si el saldo es menor al mínimo (nunca iba a poder cobrarse de todas formas), te avisamos el monto exacto y te pedimos que confirmés explícitamente antes de continuar: ese saldo pasa a formar parte de Riftory, como aporte al mantenimiento de la plataforma, porque una vez borrada la cuenta no queda ninguna forma de identificarte para devolvértelo.
Si algo de esto no queda claro, escríbenos a support@riftory.com. Preferimos explicarlo dos veces a que alguien se entere tarde.
Y si encuentras un número de esta página que no coincide con lo que ves en la app, avísanos igual: es un error nuestro y lo corregimos.